sábado, 10 de noviembre de 2018

A TI (Salvador Díaz Mirón, mexicano)



Portas al cuello la gentil nobleza
del heráldico lirio; y en la mano
el puro corte del cincel pagano;
y en los ojos abismos de belleza.

Hay en tus rasgos acritud y alteza,
orgullo encrudecido en un arcano,
y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza.

Quiero pugnar con el amor, y en vano
mi voluntad se agita y endereza,
como la grama tras el pie tirano.

Humillas mi elación y mi fiereza;
y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza.

viernes, 26 de octubre de 2018

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros (Rosalía de Castro, española)


Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

sábado, 31 de diciembre de 2016

LA BARCA (Enrique Heine, alemán)



¡Carcajadas y canciones!
Los rayos del claro sol
Sobre las aguas derraman
Su sonriente fulgor:
Alegre barca las ondas
Mecen con su oscilación;
Con mis amigos mejores
Sentado en ella voy yo.
Choca la barca, deshecha
En mil trozos por el mar.
Eran malos nadadores
Mis amigos, por su mal,
Y en las rocas de la patria
Se vinieron a estrellar.
A mí a los bordes del Sena
Me llevó la tempestad.
Otra vez los mares cruzo
Sobre nueva embarcación:
Nuevos amigos contemplo
Girar a mi alrededor:
De extraños mares me arrulla
La melancólica voz.
¡Qué lejos está mi patria!
¡Qué triste mi corazón!
¡Canción nueva, y nuevas risas!
Silba el viento con afán:
Cruje herido el maderamen,
Que bate iracundo el mar.
Ya el postrer astro en el cielo
Extinguió su claridad.
¡Qué triste que está mi pecho!
¡Qué lejos mi patria está!

lunes, 28 de noviembre de 2016

VERSOS SENCILLOS (José Martí, cubano)

VERSOS SENCILLOS 1


Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

VERSOS SENCILLOS 2


Mi verso al valiente agrada:
Mi verso, breve y sincero,
Es del vigor del acero
Con que se funde la espada.

VERSOS SENCILLOS 3


Amo los patios sombríos
Con escaleras bordadas;
Amo las naves calladas
Y los conventos vacíos.

sábado, 29 de octubre de 2016

AMO, AMAS (Rubén Darío, nicaragüense)



Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
El ser y con la tierra y con el cielo,
Con lo claro del sol y lo oscuro del lodo;
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo. 

Y cuando la montaña de la vida
Nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡Y arder en la fusión de nuestros pechos mismos! 

sábado, 25 de junio de 2016

En el álbum de Matilde (Salvador Díaz Mirón, mexicano)


      ¡Si yo tuviera aliento como el águila
      Que se remonta a la región azul,
      Me elevaría a la mansión espléndida
      Donde se sienta el Padre de la luz!

      Y postrado a sus pies como los ángeles
      Que bendicen su altísima bondad,
      Le pidiera la música del céfiro
      Y el murmullo pacífico del mar;

      Le pidiera la voz dulce y monótona
      Del viento en la desierta soledad,
      Y el gemido del aura melancólica
      Cuando calma la ronca tempestad.

      Y le pidiera más: la voz magnífica
      Y el arpa melodiosa de David;
      Y mucho más: la inspiración profética,
      ¡Y todo, todo, por cantarte a ti!

      Sí, por cantarte a ti, beldad seráfica,
      Por cantarte, dulcísima mujer,
      Aunque dejaras mi plegaria trémula
      En alas de la brisa perecer.

      Cuando tus ojos de paloma tímida
      Se humedecen al tacto del dolor,
      Y se desprende de ellos una lágrima
      Que pasa y moja tu mejilla cándida,
      ¡Me pareces un ángel del Señor!

      Y cuando miro tu cabello undívago
      De tus blancas espaldas en redor,
      Cayendo como leve manto de ébano
      Y sombreando tu semblante lánguido,
      ¡Me pareces un ángel del Señor!

      Cuando te veo que la frente humillas
      Balbuceando una mística oración,
      Y empapadas en llanto tus mejillas,
      ¡Me pareces un ángel de rodillas
      Demandando con lágrimas perdón!

      ¿Lloras? ¿Acaso entre tu pecho gime
      Tu leal e inocente corazón,
      O algún recuerdo de dolor le oprime?
      ¡Llora, sí, que llorando eres sublime,
      Y aún eres más sublime en la oración!

miércoles, 4 de mayo de 2016

CUENTO SOBRE UNA RAMA DE MIRTO (Jorge Teillier, chileno)



Había una vez una muchacha
que amaba dormir en el lecho de un río.
Y sin temor paseaba por el bosque 
porque llevaba en la mano 
una jaula con un grillo guardián.

Para esperarla yo me convertía 
en la casa de madera de sus antepasados 
alzada a orillas de un brumoso lago.
Las puertas y las ventanas siempre estaban abiertas 
pero sólo nos visitaba su primo el Porquerizo 
que nos traía de regalo 
perezosos gatos
que a veces abrían sus ojos 
para que viéramos pasar por sus pupilas 
cortejos de bodas campesinas.
El sacerdote había muerto
y todo ramo de mirto se marchitaba.

Teníamos tres hijas
descalzas y silenciosas como la belladona.
Todas las mañanas recogían helechos
y nos hablaron sólo para decirnos
que un jinete las llevaría
a ciudades cuyos nombres nunca conoceríamos.

Pero nos revelaron el conjuro
con el cual las abejas
sabrían que éramos sus amos
y el molino
nos daría trigo
sin permiso del viento.

Nosotros esperamos a nuestros hijos
crueles y fascinantes
como halcones en el puño del cazador.