No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
Del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
Los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.
jueves, 17 de marzo de 2011
sábado, 5 de marzo de 2011
PAUSAS I (José Gorostiza, mexicano)
¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya sólo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.
Dentro de mí lo siento.
Ya sólo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.
jueves, 24 de febrero de 2011
ME ESTÁS ENSEÑANDO (Gerardo Diego, español)
Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar,
noche tras día.
La Noche ama al Día, el claro
ama a la Oscura.
Qué amor tan perfecto y tan raro.
Tú mi ventura.
El Día a la Noche alza, besa
sólo un instante.
la Noche al Día -alba, promesa-
beso de amante.
Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar.
Mi alma, vacía.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar,
noche tras día.
La Noche ama al Día, el claro
ama a la Oscura.
Qué amor tan perfecto y tan raro.
Tú mi ventura.
El Día a la Noche alza, besa
sólo un instante.
la Noche al Día -alba, promesa-
beso de amante.
Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar.
Mi alma, vacía.
martes, 8 de febrero de 2011
SONETO AL SUEÑO (John Keats, inglés)
Suave embalsamador de la aquietada noche,
que sueldas, con tus dedos de roce inadvertido,
los escudados ojos, felices bajo el broche
de sombra en la divina tiniebla del olvido.
¡Oh lisonjero sueño! Cierra voluntarioso
mis obedientes párpados, o a que termine espera
tu himno, antes que en torno del lecho en que reposo
esparza su calmante piedad tu adormidera.
Pero sálvame entonces del día, o su presencia
renacerá en mi almohada con su pasado grave;
líbramed del suplicio de la insomne conciencia,
que como un topo mina las sombras en la calma.
Diestramente en la dócil cerradura tu llave
gira y séllame el cofre acallado del alma.
que sueldas, con tus dedos de roce inadvertido,
los escudados ojos, felices bajo el broche
de sombra en la divina tiniebla del olvido.
¡Oh lisonjero sueño! Cierra voluntarioso
mis obedientes párpados, o a que termine espera
tu himno, antes que en torno del lecho en que reposo
esparza su calmante piedad tu adormidera.
Pero sálvame entonces del día, o su presencia
renacerá en mi almohada con su pasado grave;
líbramed del suplicio de la insomne conciencia,
que como un topo mina las sombras en la calma.
Diestramente en la dócil cerradura tu llave
gira y séllame el cofre acallado del alma.
jueves, 6 de enero de 2011
CUANDO TÚ SEAS VIEJA (William B. Yeats, irlandés)
Cuando tú seas vieja, ya grises los cabellos,
Y triste y temblorosa te acerques al hogar,
Abre este libro amigo, hojeálo lentamente
Y recrea tus ojos de tan dulce mirar.
Muchos agasajaron tu alegría y tu gracia,
Y tu hermosura amaron, de verdad o falsía,
Mas uno solamente comprendió tu alma inquieta
Y amó de tu semblante la marchita alegría.
Inclinado tu rostro sobre los hierros rojos
Dirás, acongojada: El amor, tras las huellas
Del olvido, ha huido sobre los altos cerros
A esconder sus pesares tras un muro de estrellas.
Y triste y temblorosa te acerques al hogar,
Abre este libro amigo, hojeálo lentamente
Y recrea tus ojos de tan dulce mirar.
Muchos agasajaron tu alegría y tu gracia,
Y tu hermosura amaron, de verdad o falsía,
Mas uno solamente comprendió tu alma inquieta
Y amó de tu semblante la marchita alegría.
Inclinado tu rostro sobre los hierros rojos
Dirás, acongojada: El amor, tras las huellas
Del olvido, ha huido sobre los altos cerros
A esconder sus pesares tras un muro de estrellas.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
EL LAMENTO DE LA DONCELLA (Federico Schiller, alemán)
Las nubes rápido se encuentran,
Los robles del bosque rugen,
Una doncella se sienta
junto a la verde orilla.
Las olas rompen con furia;
ella suspira en la noche que oscurece,
y con los párpados anegados en llanto se lamenta:
Mi corazón está muerto en mi interior,
El mundo es un vacío;
El deseo me ha abandonado,
cada esperanza es destruida.
La plenitud de la dicha he saboreado,
He vivido, he amado;
tomad ahora este infante sagrado,
bajo vuestra tierna fantasía.
El vano es vuestro dolor,
En vano vuestras lágrimas caen;
pues los muertos en su lecho
nunca recuerdan sus sueños.
Aún si algo puede puede calmar vuestra pena,
vertir un dulce bálsamo en tus venas,
ahora que el amor con sus placeres no os condena,
Grita vuestro deseo, y consuelo hallarás en el silencio!
Aunque en vano sea mi dolor,
aunque en vano mis lágrimas caigan;
aunque los muertos de sus sueños
nada puedan recordar;
ningún bálsamo es dulce para el corazón abandonado,
cuando el amor y sus placeres no nos condenan;
sólo nos deja desdicha y un solitario tormento.
Los robles del bosque rugen,
Una doncella se sienta
junto a la verde orilla.
Las olas rompen con furia;
ella suspira en la noche que oscurece,
y con los párpados anegados en llanto se lamenta:
Mi corazón está muerto en mi interior,
El mundo es un vacío;
El deseo me ha abandonado,
cada esperanza es destruida.
La plenitud de la dicha he saboreado,
He vivido, he amado;
tomad ahora este infante sagrado,
bajo vuestra tierna fantasía.
El vano es vuestro dolor,
En vano vuestras lágrimas caen;
pues los muertos en su lecho
nunca recuerdan sus sueños.
Aún si algo puede puede calmar vuestra pena,
vertir un dulce bálsamo en tus venas,
ahora que el amor con sus placeres no os condena,
Grita vuestro deseo, y consuelo hallarás en el silencio!
Aunque en vano sea mi dolor,
aunque en vano mis lágrimas caigan;
aunque los muertos de sus sueños
nada puedan recordar;
ningún bálsamo es dulce para el corazón abandonado,
cuando el amor y sus placeres no nos condenan;
sólo nos deja desdicha y un solitario tormento.
jueves, 28 de octubre de 2010
CANTO VILLANO (Blanca Varela, peruana)
y de pronto la vida
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato
observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla
hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío
rubens más cebollas
más lágrimas
tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente
emparedada
y el huesos del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato
este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo
es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne
mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea
no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato
observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla
hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío
rubens más cebollas
más lágrimas
tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente
emparedada
y el huesos del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato
este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo
es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne
mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea
no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos
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