sábado, 4 de abril de 2009

A UN POETA MUERTO (Luis Cernuda, español)

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
Que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
En un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.

miércoles, 18 de marzo de 2009

190 (Emily Dickinson, norteamericana)

Él era débil, yo era fuerte —después—
él dejó que yo lo hiciera pasar—
yo era débil, y él era fuerte entonces—
yo lo dejé que me guiara a mí—a casa.

No era lejos—la puerta estaba cerrada—
no estaba oscuro—él avanzaba-también—
no había ruido, él no dijo nada—
eso era lo que yo más deseaba saber.
El día irrumpió—tuvimos que separarnos—
ninguno—era más fuerte—ahora—
él luchó—yo luché—también—
¡No lo hicimos—a pesar de todo!

lunes, 2 de marzo de 2009

A ROQUE (Mario Benedetti, uruguayo)

Llegaste temprano al buen humor
al amor cantado
al amor decantado

llegaste temprano
al ron fraterno
a las revoluciones

cada vez que te arrancaban del mundo
no había calabozo que te viniera bien
asomabas el alma por entre los barrotes
y no bien los barrotes se afojaban turbados
aprovechabas para librar el cuerpo

usabas la metáfora ganzúa
para abrir los cerrojos y los odios
con la urgencia inconsolable de quien quiere
regresar al asombro de los libres

le tenías ojeriza a lo prohibido
a las desgarraduras para ínfula y orquesta
al dedo admonitorio de algún colega exento
algún apócrito buen samaritano
que desde europa te quería enseñar
a ser un buen latinoamericano

le tenías ojeriza a la pureza
porque sabías cómo somos de impuros
cómo mezclamos sueños y vigilia
cómo nos pesan la razón y el riesgo

por suerte eras impuro
evadido de cárceles y cepos
no de responsabilidades y otros goces
impuro como un poeta
que eso eras
además de tantas otras cosas

ahora recorro tramo a tramo
nuestros muchos acuerdos
y también nuestros pocos desacuerdos
y siento que nos quedan diálogos inconclusos
recíprocas preguntas nunca dichas
malentendidos y bienentendidos
que no podremos barajar de nuevo

pero todo vuelve a adquirir su sentido
si recuerdo tus ojos de muchacho
que eran casi un abrazo casi un dogma

el hecho es que llegaste
temprano al buen humor
al amor cantado
al amor decantado
al ron fraterno
a las revoluciones
pero sobre todo llegaste temprano
demasiado temprano
a una muerte que no era la tuya
y que a esta altura no sabrá que hacer
con
tanta
vida.

jueves, 12 de febrero de 2009

QUIERO VER EL MUNDO (Johan Verminnen, belga)

Yo quiero yo quiero yo
Yo quiero yo quiero yo
Yo quiero yo quiero yo

Quiero ver la salida del sol en Africa
Bailar capoeira en Bahía
Tomar tequila en Nuevo Méjico
Y caipiriña en Río
O con un velero ir a la isla de Pascua
Aterrizar con una avioneta en la playa
De las islas Marquesas de Brel
En vez de quedarme en casa aburrido

Quiero ver la puesta de sol en Cusco
Bailar el tango en Buenos Aires
El blues de Memphis hasta Nueva Orleans
Oh tengo tantas ganas de ver el mundo
Quiero escuchar el fado de Rodríguez
Y el busuki de Dalares
O escuchar el bandoneón de Piazzola
Cuando cae la noche

Hay un impermeable conmigo
Sentado en una terraza
Sin embargo un impermeable te hace soñar
Que es el verano

Yo quiero yo quiero yo
Yo quiero yo quiero yo
Yo quiero yo quiero yo
Yo deseo yo deseo tanto ver el mundo

Quizás los bordes de Saint-Laurent
Para que con Charlesbois en Quebec
Pueda celebrar a lo grande
Con Nougaro quiero ir a Toulouse
Para escuchar en un club de jazz el blues
O despepitarme por Michel Jonasz
Como si el Escalda fuera el Sena

Quiero ver la puesta de sol en Cusco
Bailar el tango en Buenos Aires
El blues de Memphis hasta Nueva Orleans
Oh tengo tantas ganas de ver el mundo
Quiero escuchar el fado de Rodríguez
Y el busuki de Dalares
O escuchar el bandoneón de Piazzola
Cuando cae la noche

Hay un impermeable conmigo
Sentado en una terraza
Sin embargo un impermeable te hace soñar
Que es el verano

Yo quiero quiero yo
Yo quiero quiero yo
Yo quiero quiero yo
Yo quiero quiero yo
Yo quiero quiero yo
Yo quiero quiero yo

viernes, 6 de febrero de 2009

DESEOS (Salvador Díaz Mirón, mexicano)

Yo quisiera salvar esa distancia
ese abismo fatal que nos divide,
y embriagarme de amor con la fragancia
mística y pura que tu ser despide.

Yo quisiera ser uno de los lazos
con que decoras tus radiantes sienes;
yo quisiera en el cielo de tus brazos
beber la gloria que en los labios tienes.

Yo quisiera ser agua y que en mis olas,
que en mis olas vinieras a bañarte,
para poder, como lo sueño a solas,
¡a un mismo tiempo por doquier besarte!

Yo quisiera ser lino y en tu lecho,
allá en la sombra, con ardor cubrirte,
temblar con los temblores de tu pecho
¡y morir de placer al comprimirte!

Oh, yo quisiera mucho mas! Quisiera
llevarte en mi como la nube al fuego,
mas no como la nube en su carrera
¡para estallar y separarse luego!

Yo quisiera en mi mismo confundirte,
confundirte en mi mismo y entrañarte;
yo quisiera en perfume convertirte,
¡convertirte en perfume y aspirarte!

Aspirarte en un soplo como esencia,
y unir a mis latidos tus latidos,
y unir a mi existencia tu existencia,
¡y unir a mis sentidos tus sentidos!

lunes, 2 de febrero de 2009

SIN SABER POR QUÉ (Rabindranath Tagore, hindú)

Cuando pasó el mediodía

Y el viejo bambú crujía

con el viento bengalé,

yo con paso peregrino

marchaba por el camino

solo, sin saber por qué.

La sombra que descendía

con largos brazos se asía

de la luz dorada al píe,

mientras yo con paso austero

marchaba por el sendero

solo, sin saber por qué.

Las ramas de un verde vago

amparaban, junto al lago,

la choza que allí se ve...

Yo en mi gira silenciosa

me detuve ante la choza,

solo, sin saber por qué...

Alguien labor primorosa

hacía junto a la choza

que en sendero encontré,

y ante el hallazgo que hiciera

me quedé absorto, en la vera,

solo, sin saber por qué...

El sendero serpenteado

y estrecho, se pierde al lado

de un bosque de mangos... Fue

en marzo, al ponerse el día

yo iba vagando en la vía,

solo, sin saber por qué...

NEGRO SIN ZAPATOS (Manuel del Cabral, dominicano)

Hay en tus pies descalzos: graves amaneceres.
(Ya no podrán decir que es un siglo pequeño).
El cielo se derrite rodando por tu espalda:
húmeda de trabajo, brillante de trabajo,
pero oscura de sueldo.

Yo no te vi dormido... Yo no te vi dormido...
aquellos pies descalzos
no te dejan dormir.

Tú ganas diez centavos, diez centavos por día.
Sin embargo,
tú los ganas tan limpios
tienes manos tan limpias,
que puede que tu casa sólo tenga
ropa sucia,
catre sucio,
carne sucia,
pero lavada la palabra: Hombre.