He aquí el mar alzado en un abrir y cerrar de ojos de pastor
He aquí el mar sin sueño como un gran miedo de tréboles en flor
y en postura de tierra sumisa al parecer
Ya se van con sus lanas de evidencia su nube y su labor
A la sombra de un olmo nunca hay tiempo que perder
Crédula exquisita la oscuridad sale a mi encuentro
Mi frente abriga la corteza del pan que llevo adentro
cortado a pico sobre un pájaro inseguro
Y así me alejo bajo la acción del piano
que me cose a las plantas precursoras del mar
Un ciervo de otoño baja a beber la luna de tu mano
Y ahora a mi orilla el mundo se empieza a desnudar
para morirse de árboles al fondo de mis ojos
Mis cabellos se llenan de peces de penumbra
y de esqueletos de navíos forzosos
Sin ir más lejos
tú eres fría como el hacha que derriba el silencio
en la lucha entre el paisaje y su golpe de vista
Mas cuando el cielo exporta sus célebres pianistas
y la lluvia ennoblece el olor de mi persona
cómo tu hermoso corazón se traiciona.
martes, 18 de noviembre de 2008
LOS ESCRITOS VUELAN (André Breton, francés)
El raso de las páginas de los libros que se hojean modela una
mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla esa mujer con tristeza
Sin osar hablarle sin osar decirle que es tan hermosa
Que cuanto uno está por saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un murmullo de
flores
A veces se da vuelta en las temporadas impresas
Para preguntar la hora o mejor quizás finge contemplar
atentamente las joyas
De un modo insólito en criaturas humanas
Y el mundo muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Una herida a nivel del corazón
Los diarios matutinos traen cantantes cuyas voces tienen el
color de la arena en orillas tiernas y peligrosas
Y a veces los vespertinos dejan paso libre a cumplidas
muchachitas que conducen fieras encadenadas
Pero lo mejor está en el intervalo entre ciertas letras
Donde manos más blancas que el cuerno de las estrellas a
mediodía
Saquean un nido de golondrinas blancas
A fin de que llueva para siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan entremezclarse
Manos por las que asciende hasta brazos tan leves que el
vapor de los prados en sus graciosas volutas sobre las
charcas es su espejo imperfecto
Brazos que sólo se articulan al peligro excepcional de un cuerpo
creado para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de las zarzas
llenas de velos
Y que sólo tiene de terrestre la inmensa verdad helada de los
trineos de miradas sobre la extensión absolutamente blanca
De lo que no veré más
A causa de una venda maravillosa
Que es la mía en el juego al gallo ciego de las heridas.
mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla esa mujer con tristeza
Sin osar hablarle sin osar decirle que es tan hermosa
Que cuanto uno está por saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un murmullo de
flores
A veces se da vuelta en las temporadas impresas
Para preguntar la hora o mejor quizás finge contemplar
atentamente las joyas
De un modo insólito en criaturas humanas
Y el mundo muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Una herida a nivel del corazón
Los diarios matutinos traen cantantes cuyas voces tienen el
color de la arena en orillas tiernas y peligrosas
Y a veces los vespertinos dejan paso libre a cumplidas
muchachitas que conducen fieras encadenadas
Pero lo mejor está en el intervalo entre ciertas letras
Donde manos más blancas que el cuerno de las estrellas a
mediodía
Saquean un nido de golondrinas blancas
A fin de que llueva para siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan entremezclarse
Manos por las que asciende hasta brazos tan leves que el
vapor de los prados en sus graciosas volutas sobre las
charcas es su espejo imperfecto
Brazos que sólo se articulan al peligro excepcional de un cuerpo
creado para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de las zarzas
llenas de velos
Y que sólo tiene de terrestre la inmensa verdad helada de los
trineos de miradas sobre la extensión absolutamente blanca
De lo que no veré más
A causa de una venda maravillosa
Que es la mía en el juego al gallo ciego de las heridas.
sábado, 1 de noviembre de 2008
ROSA DE FUEGO (Antonio Machado, español)
Tejidos sois de primavera, amantes,
de tierra y agua y viento y sol tejidos.
La sierra en vuestros pechos jadeantes,
en los ojos los campos florecidos,
pasead vuestra mutua primavera,
y aun bebed sin temor la dulce leche
que os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes que, torva, en el camino aceche.
Caminad, cuando el eje del planeta
se vence hacia el solsticio de verano,
verde el almendro y mustia la violeta,
cerca la sed y el hontanar cercano,
hacia la tarea del amor, completa,
con la rosa de fuego en vuestra mano.
de tierra y agua y viento y sol tejidos.
La sierra en vuestros pechos jadeantes,
en los ojos los campos florecidos,
pasead vuestra mutua primavera,
y aun bebed sin temor la dulce leche
que os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes que, torva, en el camino aceche.
Caminad, cuando el eje del planeta
se vence hacia el solsticio de verano,
verde el almendro y mustia la violeta,
cerca la sed y el hontanar cercano,
hacia la tarea del amor, completa,
con la rosa de fuego en vuestra mano.
PIECECITOS (Gabriela Mistral, chilena)
Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren
Dios mío!
Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos.
El hombre ciego ignora
que por donde pasáis
una flor de luz viva
dejáis:
que allí donde ponéis la plantita sangrante,
el nardo nace más fragante.
Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois,
perfectos.
Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren
Dios mío!
Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos.
El hombre ciego ignora
que por donde pasáis
una flor de luz viva
dejáis:
que allí donde ponéis la plantita sangrante,
el nardo nace más fragante.
Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois,
perfectos.
Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!
SOY UN NEGRO (Langston Hughes, norteamericano)
Soy un negro:
negro como es negra la noche,
negro como los abismos de mi África.
He sido esclavo:
César me ordenó tener limpias sus escalinatas.
Cepillé las botas de Washington.
He sido obrero:
Las pirámides se levantaron bajo mis manos.
Preparé la argamasa para el Edificio Woolworth.
He sido cantor:
Todo el trayecto de África a Georgia
traje mis canciones de pesar.
Compuse jazz.
He sido víctima:
Los belgas me cortaron las manos en el Congo.
Ahora me linchan en Texas.
Soy un negro:
negro como es negra la noche,
negro como los abismos de mi África.
negro como es negra la noche,
negro como los abismos de mi África.
He sido esclavo:
César me ordenó tener limpias sus escalinatas.
Cepillé las botas de Washington.
He sido obrero:
Las pirámides se levantaron bajo mis manos.
Preparé la argamasa para el Edificio Woolworth.
He sido cantor:
Todo el trayecto de África a Georgia
traje mis canciones de pesar.
Compuse jazz.
He sido víctima:
Los belgas me cortaron las manos en el Congo.
Ahora me linchan en Texas.
Soy un negro:
negro como es negra la noche,
negro como los abismos de mi África.
CANCIÓN (Rafael Alberti, español)
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú en la cumbre de una rama).
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú en la cumbre de una rama).
PERSONA PÁLIDA (Louis Aragon, francés)
MÁS MÍSERO QUE LAS PIEDRAS
TRISTE A MÁS NO PODER
EL HOMBRE ESCUÁLIDO
EL ATRIL HUBIERA QUERIDO ANIQUILARSE
QUÉ FRÍO EL VIENTO ME PENETRA EN EL SITIO
DE LAS HOJAS
DE LAS OREJAS MUERTAS
SOLO CÓMO PATALEAR PARA AHUYENTAR EL FRÍO
CON QUE PIE INICIAR LA SEMANA
UN SILENCIO QUE NUNCA ACABA
NI UNA PALABRA TIERNA PARA ENGAÑAR AL INVIERNO
LA SOMBRA DEL ALMA DEL AMIGO LA ESCRITURA
TAN SÓLO LAS SEÑAS
MI SANGRE DARÍA UNA SOLA VUELTA
LOS SONIDOS SE PIERDEN EN EL ESPACIO,
COMO DEDOS CONGELADOS.
NADA MÁS
QUE UN PATÍN ABANDONADO EN EL HIELO
EL FULANO
A TRAVÉS DE ÉL SE VE EL DÍA
TRISTE A MÁS NO PODER
EL HOMBRE ESCUÁLIDO
EL ATRIL HUBIERA QUERIDO ANIQUILARSE
QUÉ FRÍO EL VIENTO ME PENETRA EN EL SITIO
DE LAS HOJAS
DE LAS OREJAS MUERTAS
SOLO CÓMO PATALEAR PARA AHUYENTAR EL FRÍO
CON QUE PIE INICIAR LA SEMANA
UN SILENCIO QUE NUNCA ACABA
NI UNA PALABRA TIERNA PARA ENGAÑAR AL INVIERNO
LA SOMBRA DEL ALMA DEL AMIGO LA ESCRITURA
TAN SÓLO LAS SEÑAS
MI SANGRE DARÍA UNA SOLA VUELTA
LOS SONIDOS SE PIERDEN EN EL ESPACIO,
COMO DEDOS CONGELADOS.
NADA MÁS
QUE UN PATÍN ABANDONADO EN EL HIELO
EL FULANO
A TRAVÉS DE ÉL SE VE EL DÍA
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