jueves, 24 de abril de 2014
LOS VOLCANES (José Santos Chocano, peruano)
Cada volcán levanta su figura,
cual si de pronto, ante la faz del cielo,
suspendiesen el ángulo de un vuelo
dos dedos invisibles de la altura.
La cresta es blanca y como blanca pura:
la entraña hierve en inflamado anhelo;
y sobre el horno aquel contrasta el hielo,
cual sobre una pasi6n un alma dura.
Los volcanes son túmulos de piedra,
pero a sus pies los valles que florecen
fingen alfombras de irisada yedra;
y por eso, entre campos de colores,
al destacarse en el azul, parecen
cestas volcadas derramando flores.
viernes, 28 de marzo de 2014
AHORA QUE ESTAMOS CASI ESTABLECIDOS EN NUESTRA CASA (William B. Yeats, irlandés)
- Ahora que estamos casi establecidos en nuestra casa
Nombraré a esos amigos que ya no pueden cenar con nosotros
Junto al fuego de turba en la antigua torre,
Y habiendo charlado hasta muy tarde
Subíamos a los dormitorios por la angosta escalera de caracol;
Descubridores de la olvidada verdad
O simples compañeros de mi juventud,
Todos han muerto y esta noche están en mi pensamiento.
(...)
Ellos fueron mis compañeros íntimos muchos años,
Como si formaran parte de mi vida y mi mente,
Y sin embargo ahora sus rostros sin vida parecen contemplarnos
Desde el viejo grabado de algún libro;
Estoy acostumbrado a su falta de vida.
(...)
sábado, 1 de marzo de 2014
ANTE LAS TORRES DE COMPOSTELA (Gerardo Diego, español)
También la piedra, si hay estrellas, vuela.
Sobre la noche biselada y fría
creced, mellizos lirios de osadía;
creced, pujad, torres de Compostela.
Campo de estrellas vuestra frente anhela,
silenciosas maestras de porfía.
En mi pecho ?ay, amor? mi fantasía
torres más altas labra. El alma vela.
Y ella ?tú? aquí, conmigo, aunque no alcanzas
con tus dedos mis torres de esperanzas
como yo estas de piedra con los míos,
contempla entre mis torres las estrellas,
no estas de otoño, bórralas; aquellas
de nuestro agosto ardiendo en sueños fríos.
Sobre la noche biselada y fría
creced, mellizos lirios de osadía;
creced, pujad, torres de Compostela.
Campo de estrellas vuestra frente anhela,
silenciosas maestras de porfía.
En mi pecho ?ay, amor? mi fantasía
torres más altas labra. El alma vela.
Y ella ?tú? aquí, conmigo, aunque no alcanzas
con tus dedos mis torres de esperanzas
como yo estas de piedra con los míos,
contempla entre mis torres las estrellas,
no estas de otoño, bórralas; aquellas
de nuestro agosto ardiendo en sueños fríos.
miércoles, 12 de febrero de 2014
LA CANCIÓN DEL OTOÑO (Manuel José Othón, mexicano)
I
Zumba ¡oh viento! zumba y ruge
dispersando la simiente;
que la crútula reviente
a la furia de tu empuje.
La hojarasca cruje, y cruje
el ramaje tristemente;
que tu garra prepotente
los retuerza y los estruje.
Resonando las serojas
se estremecen al chasquido
que crepita en las panojas,
y es canción en la espesura,
en las ruinas alarido
y en los nervios crispatura.
II
Bajo el oro fulgurante
del espacio, la llanada
se enrojece caldeada
por el sol reverberante;
y en la milpa, centelleante
por la escarcha de la helada,
blonda virgen cobijada
con un velo de diamante.
Oro y grana las campiñas
que el divino cielo cubre,
son sembrados y son viñas;
y a los soplos otoñales,
los viñedos seca Octubre
y Noviembre los maizales.
III
Ancho río, cauce angosto,
ya no se oye vuestro acento;
hoy seguís en curso lento,
resecados por Agosto.
Por el zumo del remosto
cuando corre, pasa el viento
preludiando tremulento
la anacreóntica del mosto...
Alza a ti la creatura
un acento soberano,
pues le ofrece tu ternura,
¡oh, invisible Pan divino!
tu substancia, que es el grano,
y tu sangre, que es el vino.
lunes, 6 de enero de 2014
A LA MUERTE DE TORRIJOS Y SUS COMPAÑEROS (José de Espronceda, español)
- Helos allí: junto a la mar bravía
Cadáveres están, ¡ay!, los que fueron
Honra del libre, y con su muerte dieron
Almas al cielo, a España nombradía.
Ansia de patria y libertad henchía
Sus nobles pechos que jamás temieron,
Y las costas de Málaga los vieron
Cual sol de gloria en desdichado día.
Españoles, llorad; mas vuestro llanto
Lágrimas de dolor y sangre sean,
Sangre que ahogue a siervos y opresores,
Y los viles tiranos, con espanto,
Siempre delante amenazando vean
Alzarse sus espectros vengadores.
jueves, 12 de diciembre de 2013
ATARDECERES (Richard Aldington, inglés)
- El cuerpo blanco del atardecer
Se desgarra y se vuelve escarlata,
Tajeado y drenado y desecado
Hasta volverse carmesí,
Y cuelga irónicamente
Con guirnaldas de niebla.
Y el viento
Soplando sobre Londres desde Flandes
Tiene un gusto agrio.
sábado, 23 de noviembre de 2013
LINDA PELIRROJA (Guillermo Apollinaire, francés)
Heme aquí ante todos un hombre de buen sentido
Que conoce de la vida y de la muerte lo que un ser viviente
puede conocer
Que ha probado las penas y los goces del amor
Que ha sabido imponer algunas veces sus ideas
Conocedor de varios idiomas
Y ha viajado lo suficiente
Que ha visto la guerra en la artillería y en la infantería
Herido en la cabeza trepanado bajo el cloroformo
Que ha perdido a sus mejores amigos en la espantosa lucha
Sé de lo antiguo y de lo nuevo cuando un hombre solo podría
saber de ambos
Y sin inquietarme hoy en día por esta guerra
Entre nosotros y para nosotros amigos míos
Juzgo esta larga disputa entre la tradición y la invención
Entre el Orden y la Aventura
Vosotros cuya boca fue hecha a imagen de la de Dios
Boca que es el orden mismo
Sed indulgentes cuando nos comparéis
Con los que fueron la perfección del orden
A nosotros que sobre todo buscamos donde fuere la aventura
No somos vuestros enemigos
Queremos daros vastos y extraños dominios
Donde el misterio en flor se ofrece a quien quiere cogerlo
Hay allí nuevos fuegos de colores nunca vistos
Mil imponderables fantasmas
A los que es preciso dar realidad
Queremos explorar la bondad comarca enorme donde todo calla
Existe también el tiempo que podemos expulsar o hacer que regrese
Piedad para nosotros los que siempre combatimos en las fronteras
De lo ilimitado y lo porvenir
Piedad para nuestros errores piedad por nuestros pecados
He aquí que llega el estío de la estación violenta
Y mi juventud ha muerto al igual que la primavera
Oh Sol es el tiempo de la Razón ardiente
Y espero
Para seguirla siempre la forma noble y dulce
Que ella toma con el fin que sólo yo la ame
Ella viene y me atrae como el imán al hierro
Tiene el encantador aspecto
De una adorable pelirroja
Sus cabellos se diría que son de oro
Un bello relámpago que dura
O estas llamas que se pavonean
En las rosas-té que se marchitan
Pero burlaos burlaos de mí
Hombres de todas partes sobre todo los de aquí
Pues no hay tantas cosas que no me atrevo a deciros
Tantas cosas que no me dejaríais decir
Tened piedad de mí
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