AMOR, LA NOCHE ESTABA TRÁGICA Y SOLLOZANTE
CUANDO TU LLAVE DE ORO CANTÓ EN MI CERRADURA;
LUEGO, LA PUERTA ABIERTA SOBRE LA SOMBRA HELANTE,
TU FORMA FUE UNA MANCHA DE LUZ Y DE BLANCURA.
TODO AQUÍ LO ALUMBRARON TUS OJOS DE DIAMANTE;
BEBIERON EN MI COPA TUS LABIOS DE FRESCURA,
Y DESCANSÓ EN MI ALMOHADA TU CABEZA FRAGANTE;
ME ENCANTÓ TU DESCARO Y ADORÉ TU LOCURA.
¡Y HOY RÍO SI TÚ RÍES, Y CANTO SI TÚ CANTAS;
Y SI TÚ DUERMES, DUERMO COMO UN PERRO A TUS PLANTAS!
¡HOY LLEVO HASTA EN MI SOMBRA TU OLOR DE PRIMAVERA;
Y TIEMBLO SI TU MANO TOCA LA CERRADURA,
Y BENDIGO LA NOCHE SOLLOZANTE Y OSCURA
QUE FLORECIÓ EN MI VIDA TU BOCA TEMPRANERA!
viernes, 31 de octubre de 2008
domingo, 5 de octubre de 2008
EN EL CORAZÓN DE MI AMOR (Paul Eluard, francés)
UN HERMOSO PÁJARO ME MUESTRA LA LUZ
QUE APARECE CLARAMENTE EN SUS OJOS
UN PÁJARO QUE CANTA SOBRE LA BOLA DE MUÉRDAGO
EN MEDIO DEL SOL.
_
LOS OJOS DE LOS ANIMALES CANTORES
Y SUS CANTOS DE CÓLERA O DE HASTÍO
ME PROHÍBEN DEJAR ESTE LECHO
DONDE PASARÉ LA VIDA.
EL ALBA EN PAÍSES SIN ENCANTO
TOMA LAS APARIENCIAS DEL OLVIDO
Y SI AL ALBA UNA MUJER CONMOVIDA SE ADORMECE
AL CAER DE CABEZA, SU CAÍDA LA ILUMINA.
CONSTELACIONES,
CONOCÉIS LA FORMA DE SU CABEZA.
AQUÍ TODO SE OSCURECE:
EL PAISAJE SE COMPLETA, LAS MEJILLAS SE ENCIENDEN
LAS MASAS DISMINUYEN Y CIRCULAN POR MI CORAZÓN
UNIDAS AL SUEÑO.
¿Y HAY QUIÉN QUIERA TOMAR MI CORAZÓN?
_
JAMÁS SOÑÉ CON NOCHE TAN BELLA
LAS MUJERES DEL JARDÍN TRATAN DE BESARME
SOSTENES DEL CIELO, LOS ÁRBOLES INMÓVILES
ABRAZAN FUERTEMENTE LA SOMBRA QUE LOS SOSTIENE.
UNA MUJER DE CORAZÓN PÁLIDO
GUARDA LA NOCHE EN SUS VESTIDOS
EL AMOR HA DESCUBIERTO LA NOCHE
SOBRE SUS SENOS IMPALPABLES.
¿CÓMO PODER GOZAR DE TODO?
MEJOR BORRARLO TODO.
EL HOMBRE DE LA MOVILIDAD TOTAL
DEL SACRIFICIO TOTAL, DE LA CONQUISTA TOTAL
DUERME. DUERME, DUERME, DUERME.
BORRA CON SUS SUSPIROS LA NOCHE MINÚSCULA, INVISIBLE.
NO SUFRE NI FRÍO NI CALOR.
SU PRISIONERO SE HA EVADIDO PARA DORMIR
NO ESTÁ MUERTO, DUERME.
MIENTRAS DORMÍA
TODO LO ASOMBRABA,
JUGABA ARDOROSAMENTE,
MIRABA,
OÍA.
SU ÚLTIMA PALABRA:
"SI VOLVIERA A EMPEZAR, TE ENCONTRARÍA SIN BUSCARTE".
EL DUERME, DUERME, DUERME.
EN VANO EL ALBA ALZA LA CABEZA,
ÉL DUERME.
QUE APARECE CLARAMENTE EN SUS OJOS
UN PÁJARO QUE CANTA SOBRE LA BOLA DE MUÉRDAGO
EN MEDIO DEL SOL.
_
LOS OJOS DE LOS ANIMALES CANTORES
Y SUS CANTOS DE CÓLERA O DE HASTÍO
ME PROHÍBEN DEJAR ESTE LECHO
DONDE PASARÉ LA VIDA.
EL ALBA EN PAÍSES SIN ENCANTO
TOMA LAS APARIENCIAS DEL OLVIDO
Y SI AL ALBA UNA MUJER CONMOVIDA SE ADORMECE
AL CAER DE CABEZA, SU CAÍDA LA ILUMINA.
CONSTELACIONES,
CONOCÉIS LA FORMA DE SU CABEZA.
AQUÍ TODO SE OSCURECE:
EL PAISAJE SE COMPLETA, LAS MEJILLAS SE ENCIENDEN
LAS MASAS DISMINUYEN Y CIRCULAN POR MI CORAZÓN
UNIDAS AL SUEÑO.
¿Y HAY QUIÉN QUIERA TOMAR MI CORAZÓN?
_
JAMÁS SOÑÉ CON NOCHE TAN BELLA
LAS MUJERES DEL JARDÍN TRATAN DE BESARME
SOSTENES DEL CIELO, LOS ÁRBOLES INMÓVILES
ABRAZAN FUERTEMENTE LA SOMBRA QUE LOS SOSTIENE.
UNA MUJER DE CORAZÓN PÁLIDO
GUARDA LA NOCHE EN SUS VESTIDOS
EL AMOR HA DESCUBIERTO LA NOCHE
SOBRE SUS SENOS IMPALPABLES.
¿CÓMO PODER GOZAR DE TODO?
MEJOR BORRARLO TODO.
EL HOMBRE DE LA MOVILIDAD TOTAL
DEL SACRIFICIO TOTAL, DE LA CONQUISTA TOTAL
DUERME. DUERME, DUERME, DUERME.
BORRA CON SUS SUSPIROS LA NOCHE MINÚSCULA, INVISIBLE.
NO SUFRE NI FRÍO NI CALOR.
SU PRISIONERO SE HA EVADIDO PARA DORMIR
NO ESTÁ MUERTO, DUERME.
MIENTRAS DORMÍA
TODO LO ASOMBRABA,
JUGABA ARDOROSAMENTE,
MIRABA,
OÍA.
SU ÚLTIMA PALABRA:
"SI VOLVIERA A EMPEZAR, TE ENCONTRARÍA SIN BUSCARTE".
EL DUERME, DUERME, DUERME.
EN VANO EL ALBA ALZA LA CABEZA,
ÉL DUERME.
martes, 30 de septiembre de 2008
POEMA 1 (Walt Whitman, norteamericano)
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago...e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron
aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron
aquí
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que me muera.
Que se callen las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no lo olvidaré;
que nadie lo olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien
que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía original
de la naturaleza desenfrenada.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago...e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron
aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron
aquí
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que me muera.
Que se callen las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no lo olvidaré;
que nadie lo olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien
que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía original
de la naturaleza desenfrenada.
NOCTURNO (Manuel Acuña, mexicano)
Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro
y mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,
y al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no sé ni en dónde
se alzaba el porvenir.
De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos,
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión;
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga
con este corazón?
Y luego que ya estaba
concluído tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar,
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar…
¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros,
mi madre como un Dios!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en eso,
el alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más, por ti!
¡Bien sabe Dios que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
Esa era mi esperanza…,
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós, por la vez última,
amor de mis amores,
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!
decirte que te adoro,
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro
y mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,
y al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no sé ni en dónde
se alzaba el porvenir.
De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos,
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión;
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga
con este corazón?
Y luego que ya estaba
concluído tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar,
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar…
¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros,
mi madre como un Dios!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en eso,
el alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más, por ti!
¡Bien sabe Dios que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
Esa era mi esperanza…,
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós, por la vez última,
amor de mis amores,
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!
domingo, 28 de septiembre de 2008
DE QUE NADA SE SABE (Jorge Luis Borges, argentino)
La Luna ignora que es tranquila y clara
Y ni siquiera sabe que es la Luna
La arena, que es la arena. No habrá una
Cosa que sepa que su forma es rara.
Las piezas de marfil son tan ajenas
Al abstracto ajedrez como la mano
Que las rige. Quizá el destino humano
De breves dichas y de largas penas
Es instrumento de otro. Lo ignoramos;
Darle nombbre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda
Y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?
Y ni siquiera sabe que es la Luna
La arena, que es la arena. No habrá una
Cosa que sepa que su forma es rara.
Las piezas de marfil son tan ajenas
Al abstracto ajedrez como la mano
Que las rige. Quizá el destino humano
De breves dichas y de largas penas
Es instrumento de otro. Lo ignoramos;
Darle nombbre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda
Y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?
GARABATO (Octavio Paz, mexicano)
Con un trozo de carbón
con mi gis roto y mi lápiz rojo
dibujar tu nombre
el nombre de tu boca
el signo de tus piernas
en la pared de nadie
En la puerta prohibida
grabar el nombre de tu cuerpo
hasta que la hoja de mi navaja sangre
y la piedra grite
y el muro respire como un pecho...
con mi gis roto y mi lápiz rojo
dibujar tu nombre
el nombre de tu boca
el signo de tus piernas
en la pared de nadie
En la puerta prohibida
grabar el nombre de tu cuerpo
hasta que la hoja de mi navaja sangre
y la piedra grite
y el muro respire como un pecho...
LOS DADOS ETERNOS (César Vallejo, peruano)
Para Manuel González Prada, esta emoción bravía y selecta, una de las que, con más entusiasmo, me ha aplaudido el gran maestro.
Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
tú no tienes Marías que se van!
Dios mío, si tú hubieras sido hombre
hoy supieras ser Dios,
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él.
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.
Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.
Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
tú no tienes Marías que se van!
Dios mío, si tú hubieras sido hombre
hoy supieras ser Dios,
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él.
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.
Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)