miércoles, 16 de enero de 2013

DEDICATORIA (Czeslaw Milosz, polaco)



Varsovia 1945
"Vosotros, a quienes no pude salvar,
Escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.

Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva
-Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.

He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
Perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
Y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
Mientras os hablo.

¿Qué clase de poesía es aquella que no salva
Naciones o pueblos?
Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato,
Una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis
Para que nunca más volváis. "

viernes, 21 de diciembre de 2012

EL RASGUÑO (Raymond Carver, norteamericano)


El rasguño

Me desperté con una mancha de sangre reseca
pegada sobre uno de mis párpados. Un arañazo,
profundo, cruza transversalmente las arrugas de mi frente.
Sin embargo, últimamente, he estado durmiendo solo.
Y me pregunto por qué un hombre, incluso en un mal sueño,
alzaría la propia mano para lastimarse la cara.

Esta mañana pretendo responder esta pregunta
y otras similares, mientras observo en silencio
mi rostro que se refleja en los cristales de la ventana.

jueves, 13 de diciembre de 2012

EN LA SOLEDAD DEL SEXO (Fernando Sabido Sánchez, español)


En la oscuridad, sobre un lecho de abenuz

el deseo dormita a trasmano entre caricias

imaginadas, eròtico trasiego y lascivia,

mientras, el alacrán del sxo despierta

evocando nocheviejas frenétivas



Entreacto, un rumor de sábanas de seda,

una antología de manuscritos rompe el maldito

silencio y cede el aliento cuando explotan

los sentidos, esquirlas, retazos de lluvia

que apaga el fuego entre psicofonías

y el grito final, preludio de una vacilante

duermevela



Son las cinco y la madrugada se ha perdido

en la clausura de la habitación, sin conversar

con nadie, sólo la ilicitud del solitario placer

apacigua mi soledad,

soledad que no alcancé siquiera a compartir

martes, 4 de diciembre de 2012

LA AMENAZA DE LA FLOR (Alfonso Reyes, mexicano )




Flor de las adormideras:
engáñame y no me quieras.

¡Cuánto el aroma exageras,
cuánto extremas tu arrebol,
flor que te pintas ojeras
y exhalas el alma al sol!

Flor de las adormideras

Una se te parecía
en el rubor con que engañas,
y también porque tenía
como tú negras pestañas.

Flor de las adormideras.

Una se te parecía...
(Y tiemblo sólo de ver
tu mano puesta en la mía:
tiemblo no amanezca un día
en que te vuelvas mujer.)


domingo, 11 de noviembre de 2012

DIOS HARÁ LO DEMÁS (Amado Nervo, mexicano)

Que es inútil mi afán por conquistarte,
que ni me quieres hoy ni me querrás...
Yo me contento, Amor con adorarte
Dios hará lo demás!

Yo me contento, Amor, con sembrar rosas
en el camino azul por donde vas.
Tú, sin mirarlas, en tu sendas posas
el pie quizá mañana las verás!
Yo me contento, Amor, con sembrar rosas.
Dios hará lo demás!

martes, 30 de octubre de 2012

YO NO SOY YO (Juan Ramón Jiménez, español)

Soy éste
que va a mi lado sin yo verlo; 
que, a veces, voy a ver, 
y que, a veces, olvido. 
El que calla, sereno, cuando hablo, 
el que perdona, dulce, cuando odio, 
el que pasea por donde no estoy, 
el que quedará en pié cuando yo muera. 

domingo, 21 de octubre de 2012

HABLEN, TIENEN TRES MINUTOS (Julio Cortázar, argentino)

Hablen, tiene tres minutos
De vuelta del paseo 
donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento,
y bebí una botellas de Beaujolais, para bajar al pozo
donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel
y sé que estaré solo en la ciudad 
más poblada del mundo.
Excusarás este balance histérico, entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío, llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna la humedad alisa sus patitas de esponja.
Máxime sabiendo
que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina,
como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura.
Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizá juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.